2016 / 6 noviembre

La difícil decisión


Son las 00:00 de la noche de un Viernes cualquiera, estamos en el mismo bar de todos los días y sale a la palestra la clásica pregunta friki :»¿Cuál crees que es el mejor superpoder?». Entonces queda abierta la «eterna discusión». Pararse a pensar por un momento, sí solo pudierais escoger un superpoder o una habilidad sobrehumana que os hiciese superiores al resto, ¿Cuál escogeríais? ¿Superfuerza? ¿Poderes psíquicos? ¿Supervelocidad?
¿Supervuelo?

Esta decisión es complicada sí nos ponemos a pensar en el plano de la ficción de los superhéroes, pero también lo es en cuanto a superpoderes en el universo del videojuego. Este medio goza de algunas de las mejores historias jamás escritas y en ellas las habilidades especiales o super poderes son vitales para el desarrollo de la trama, así que hoy os traigo una primera entrada de una «serie» o sección  en la que os traeré, en mi opinión, algunos de los mejores superpoderes o power ups de los videojuegos. Así que como diría Tony Montana, » vamos a meternos en harina».

Número 5– Imaginemos por un momento, que nos invade ese ansía de querer tener muchos poderes como: resistencia a los golpes, a las altas y bajas temperaturas, supervelocidad, la capacidad de lanzar rayos, la posibilidad de vencer a la gravedad, ¿demasiados poderes en uno solo verdad?. Sería como pedir al genio de la lampara tener tres deseos más, pero bueno, en esta ocasión todo esto sería posible en el universo de los videojuegos gracias a un único elemento, el traje de fusión de Samus Aran en la saga Metroid.

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A lo largo de esta (aparentemente ya olvidada) saga de Nintendo, nuestra heroína Samus va adoptando en su traje las diferentes mejoras que le ofrecen los diferentes parásitos X, y de este modo habilidades como la supervelocidad, los rayos, el control de la gravedad o la posibilidad de rodar como una pelota (literalmente) le ayudan a seguir hacia adelante en sus aventuras espaciales. Sí, lo se, el traje nos haría unos personajes en plena calle pero bueno, sí a cambio pudiésemos adoptar todas estas habilidades, no sería un mal deal en según que ocasiones, en todo caso es una opción a tener siempre presente.

Número 4- ¿Qué me decís de ese día en el que el odio a esa persona que tanto asco le tenéis sin saber porque exactamente, es superior a vosotros y solo desearíais reventarle la cabeza? Os ha pasado a todos, sí o sí, y en ese momento solo necesitaríais el poder la superfuerza, aunque fuese por unos segundos, como sucede en Doom. En la última entrega de este clásico videojuego, podemos acceder a una especie de habilidad o power-up que nos ofrecerá una fuerza tan grande que nos permitirá arrancar la cabeza, brazos o piernas de todo aquel que se ponga por delante. Nunca le haríamos esto a esa persona que tanto odiamos, porque es delito, pero al menos lo imaginamos y eso aunque sea un poco alivia.

Número 3- La pereza, ese pecado capital que nos visita varías veces a lo largo del día y que hace que dejemos de disfrutar de esas pequeñas cosas. Pequeñas cosas como por ejemplo: cambiar de canal por que no hay ganas de levantarse a por el mando, esa salsa que tanto te gusta y que no vas a coger por que la nevera está muy lejos y tu ya te has sentado a comer o coger esa manta y cojines que harían que tu siesta fuera mil veces mejor pero que ni de coña vas a coger por que tu ya estás bien acoplado en el sofá. ¿Cómo solucionaríamos todos estos pequeños problemas? Con los poderes psíquicos, sin ninguna duda. Y esto en el mundo de los videojuegos tiene fácil arreglo, gracías a los plásmidos de Ryan Industries en la ciudad submarina de Rapture, podríamos atraer objetos con la mente y moverlos a nuestro antojo. Introduce el plásmido de telequinesis en tú vida y di adiós a esos pequeños detalles que hacen de ti un ser perro con tendencia a la procrastinación.

Número 2- El tiempo, es oro. Cuantos de nosotros no habremos deseado parar el tiempo para disfrutar de esos momentos que debidos al alto índice de disfrute, han pasado volando. Pues sí tuviésemos el mismo poder que el protagonista de Quantum Break, el poder de parar el tiempo. Jugar con el tiempo se presupone como algo peligroso, pero en ocasiones hay momentos de la vida en los que poder parar el tiempo y vivir aquello que es cuestión de segundos como sí de minutos o horas se tratase sería algo genial. Además, sí nos enzarzáramos en una «guerra» con un grupo empresarial que tiene un ejercito a su disposición, poder parar balas y esquivar situaciones de peligro, nos vendría al pelo.

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Número 1- Volar. El máximo exponente de la sensación de libertad, ansiado por todo ser humano. ¿Y sí esta opción estuviese a nuestro alcance a través de un simple objeto como es una pluma?. En Super Mario World, la capa que obtenemos a través del power-up de la pluma en manos de un volador habilidoso nos permitía hacernos paso a través de los diferentes escenarios sin la necesidad de enfrentarnos a ningún enemigo (en algunos de los casos). La cuestión es, ¿a quién no le gustaría tener esta capa que te permitiese volar?  La de viajes que haríamos con una simple mochila y nuestra capa, una pena no vivir en el mundo de Super Mario.

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¿Con qué poder os quedaríais? ¿Cuál sería vuestro superpoder a elegir? Sea cual sea, recordad lo que nunca dijo en realidad el tío Ben, «Un gran poder conlleva una gran responsabilidad». Gracias a todos lo que hayáis llegado hasta aquí!

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